La habitación sola y triste,
en medio de ella
una adelfa
sola y triste.
El frío rasga cruel la piel
en finas tiras de dolor
y el suave clamor
de ese ardor
juvenil.
Mira las telarañas
que brillan por ese farol,
no alcanza con su calor
derretir tanto candor
de dulces sueños, sin saber
donde ha de
beber
la savia que la elevará
más allá
del paso lentos de las
horas
que ahora la aprisionan.
en medio de ella
una adelfa
sola y triste.
El frío rasga cruel la piel
en finas tiras de dolor
y el suave clamor
de ese ardor
juvenil.
Mira las telarañas
que brillan por ese farol,
no alcanza con su calor
derretir tanto candor
de dulces sueños, sin saber
donde ha de
beber
la savia que la elevará
más allá
del paso lentos de las
horas
que ahora la aprisionan.
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