En nuestra ciudad existen cantidades de problemas sin resolver.
Existe gente que le interesa cambiar en un sentido constructivo y de futuro.
También están los indiferentes, los escépticos los oportunistas, los que siempre critican y nunca hacen nada.
Están los barrios indigentes donde la gente se hunde en el barro cada vez que llueve; donde los niños van a la escuela sin calefacción, con el agua contaminada, con sus estómagos vacíos, con sus padres desocupados.
En los barrios están ocurriendo cosas. Cosas terribles relacionadas con la inseguridad, la desocupación, el abandono y la indigencia.
En nuestra ciudad conviven la cara y cruz de una misma moneda.
Las caras sonrientes de los funcionarios y la cruz la llevan quienes todos los días esperan una respuesta traducida en acciones concretas que nunca llegan.
En síntesis somos el reflejo social de un país donde reina "el sálvese quien pueda" y, los que pueden son una minoría insensible que se ha apoderado de lo que es de todos.
Evidentemente estamos ante las puertas de una catástrofe y, ante esta situación solo nos resta esperar el fatal desenlace o empezar a organizarnos, prescindiendo de aquellos que no han entendido que los cargos administrativos son para administrar en función de toda la sociedad y que para ello es necesario vocación social, espíritu solidario y sensibilidad.
Es necesario que cada uno de nosotros tome las riendas de su propio destino y se haga responsable de la reconstrucción del tejido social. Es necesario que nos demos cuenta que el destino de nuestro barrio, nuestro municipio, nuestra provincia, nuestro país nuestro continente y nuestro mundo esta en nuestras manos y por más sencillo o difícil que parezca, el esfuerzo es valido y verdadero si va en sentido de la construcción del futuro.
Hoy es un buen día para empezar a invitar a todos, que crean que esto es POSIBLE, a acercarnos para esta construcción y no ser reflejos de una realidad que no queremos.
Las caras sonrientes de los funcionarios y la cruz la llevan quienes todos los días esperan una respuesta traducida en acciones concretas que nunca llegan.
En síntesis somos el reflejo social de un país donde reina "el sálvese quien pueda" y, los que pueden son una minoría insensible que se ha apoderado de lo que es de todos.
Evidentemente estamos ante las puertas de una catástrofe y, ante esta situación solo nos resta esperar el fatal desenlace o empezar a organizarnos, prescindiendo de aquellos que no han entendido que los cargos administrativos son para administrar en función de toda la sociedad y que para ello es necesario vocación social, espíritu solidario y sensibilidad.
Es necesario que cada uno de nosotros tome las riendas de su propio destino y se haga responsable de la reconstrucción del tejido social. Es necesario que nos demos cuenta que el destino de nuestro barrio, nuestro municipio, nuestra provincia, nuestro país nuestro continente y nuestro mundo esta en nuestras manos y por más sencillo o difícil que parezca, el esfuerzo es valido y verdadero si va en sentido de la construcción del futuro.
Hoy es un buen día para empezar a invitar a todos, que crean que esto es POSIBLE, a acercarnos para esta construcción y no ser reflejos de una realidad que no queremos.