miércoles, 11 de septiembre de 2013

Extracto de algún escrito

" ... allí estaba nuevamente, en mi hogar de colores brillantes, mi ser acompañado por mi yo, ese yo que alguna vez comenzó a crecer conmigo, ese yo asustado, temeroso por desconocer este nuevo mundo y perderse en la rueda de la vida.
Nuevamente la pregunta … porqué es tan solitario el Camino?
Hacia dónde voy? no me sirve una guía de calles, ni horarios de aviones, tampoco el azar, menos aún la sorpresa de la compulsión. No podía pensarme como un barrilete que remonta según los vientos ocasionales.
De pronto la ví, su rostro, sus manos, su cabello, intentaba darme la respuesta, no pude oírla me sobrepaso mi propia voz declamando no puedo perdonarme. Perdonarme qué?
Me tomo un café, enciendo un cigarrillo, hago a un lado el postre helado a medio terminar. Escucho la música. Miro mis manos ajadas, una uña teñida por la nicotina. La soda en el vaso burbujeaba, los sobres de azúcar vacíos, apilados prolijamente unos sobre otros, la servilleta manchada por el labial, doblada debajo del plato. Escribo, detallo, espero. 
Casi todos mis escritos tienen como motivo la espera, la nostalgia del ser ausente, la tristeza por no llegar al sitio buscado. El querer y no acertar. Imágenes movilizadoras que van surcando mi espacio mientras descanso en la tinta mis sentimientos. 
Mi cabeza no se detiene, intenta acomodarse de algún modo con movimientos imperceptibles para el espectador pero tan contundentes para mi, no me da tregua me lanza la pregunta qué es lo que pierdo?. Qué pierdo de qué, no entiendo, sin más detalle surge Nada, entonces no pierdo nada … Y cabezona como es mi cabeza continua mandándome imágenes locas, una cinta adherida a mi pecho rompiéndose me llevó a sentir los apegos en los sentimientos, veía que podía intentar y volver a querer sin ese apego lastimero que hasta entonces conocía como un sentimiento noble, sin bien el querer es un sentimiento noble, más útil podría ser si se alinea con la cabeza, desde allí podía ver las emociones en sintonía con el pensar. Entonces la cinta adhesiva funciona pegando los sentimientos, pero se corre el riesgo que queden pegados todos los sentimientos acumulados en la vida. Entonces, vira mi análisis, querer sin apegarse, soltar lo viejo para construir lo nuevo. Es un modo diferente de ver. Entonces, cómo hacer para que no se peguen determinados sentimientos?
No me agrada la obra y da por lo que se percibe para largo, las butacas no vinieron numeradas, allí estaban cuando llegue, en alguna debía ubicarme para ver la obra. Transcurre el espectáculo, va tomando su curso con la intencionalidad de cada personaje, mientras observo hablo conmigo, la obra sigue sin parecerme óptima, tomo de mi mochila imaginaria alguna herramienta que me ayude a comprender. Será que cada personaje hace lo que es bueno para sí encerrado en su mundo individual perdiendo la noción de humanidad del otro?, si eso es así de algún modo se elije Quede más liviana sabiendo que puedo decidir ser libre y vivir simplemente como soy con el corazón abierto para que nunca pierda esa noción de humanidad que existe en cada ser. Como una búsqueda profunda, como lo valido para continuar en este mundo profundizando lo espiritual. De pronto recordé una frase muy acertada “es enteramente factible que esa necesidad espiritual se convierta en una realidad para mi existencia” (*). No quiero vivir de otro modo. Lejos ya de las ilusiones que hasta ahora habían funcionado como muletas, en el camino hacia esa otra forma se evaporaron, ya no las podía sostener ni me interesaba, sabia que me ayudaban a compensar los pasos que daba, ahora vislumbrada las consecuencias. Las experiencias me ponen frente a decisiones que comprometen mi vida. Se abren caminos, quiero el ascenso luminoso, el recorrido es fatigoso, muy difícil y solitario, nadie puede ir por el excepto yo misma, podrán acompañarme pero el recorrido es solitario. Al comprende esto me encontré a mi misma, fue cuando comencé a sentir a todos los que me acompañan porque ellos también estaban transitando ese recorrido en sus vidas. Entonces cuando estoy sola conmigo no estoy más sola por haber profundizado en mi corazón, por lo tanto, habré profundizado en el corazón de otros. La soledad deja de existir... "

(*) Silo. Escritor argentino nacido en Mendoza.

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