lunes, 6 de mayo de 2013

Algún día de noviembre del año 1999

Cae la tarde. Estoy sentada bajo un paraíso centenario, sobre una mullida alfombra de hojas y bolitas del ese árbol que les dio vida. El cielo, azul oscuro, se asoma confundido entre el follaje del inmenso Paraíso, que nos mira acompañándonos casi con cierta ternura, como si él entendiese lo que por aquí sucede. Cada pedazo de corteza, marcada por las otras hojas del calendario, lo convierte en un mudo testigo de los vientos que vendrán a enarbolar el grito sublime de la igualdad entre los hombres.
Surgimos y crecimos con la fuerza de la solidaridad. Fuimos torpes, luego avizoramos algo más interesante, cada uno en su momento, hasta convertirnos en voces sencillas, honestas y amables. Comenzamos a estar en presencia de la verdadera solidaridad, donde ningún ser humano esta por encima del otro. Nos convertimos en voceros de ella. Hay quienes piensan que esto nos queda enorme y quieren etiquetarnos de arrogantes y belicosos. No importa, sabemos cual es nuestra dirección. Hacia allí vamos, con resolución. En ocasiones nos acompañan las señoras dificultades. Les damos la bienvenida, nos gusta que así sea, porque sabemos como superarlas. No existe dificultad mayor a la causa que abrazamos con nuestras vidas. Nuestro trabajo nos trasciende. Esta en marcha. Nada podrá detenerlo. Fue planificado sin especulación de poder, de poder sobre la gente; de dinero, de dinero de la gente, sin pusilánimes. Nuestra tarea se basa en la Doctrina totalizadora del Ser Humano, es por ello que los palos del sabotaje puesto en nuestras ruedas no frenaron ni por un instante la marcha emprendida hace largo tiempo. A veces se puede caer en la confusión de no saber hasta donde retroceder ante la presencia de una gran fuerza. Permitanme recordar que la "gran fuerza" puede ser grande o pequeña según la medida de los ojos con que se quiera ver. Tampoco es importante ver que miden los ojos ajenos, solo basta saber cuando detenerse y esperar que se debilite esa "fuercita". En tanto se continua trabajando en el sentido de avance, dando una respuesta alternativa,  y cuando todo torne a la tranquilidad se habrá recorrido más trayecto que si nos hubiéramos justificado y retrocedido.


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